El cáncer de mama es una de las enfermedades más frecuentes entre las mujeres de nuestro país. Hasta el punto que aproximadamente uno de cada tres tumores que se diagnostican entre las españolas se originan en el pecho.

Y su incidencia no deja de crecer: solo el año pasado, se diagnosticaron 32.825 casos nuevos en España, frente a los 25.215 del 2012. Esto es un incremento del 30% y se puede traducir en tres mujeres diagnosticadas de cáncer de mama cada hora, es decir, una cada 20 minutos. La mayoría tendrá entre 45 y 65 años, y casi una de cada tres sufrirá una recaída y tendrá que volver a empezar todo el tratamiento de nuevo, toda la lucha otra vez.

Las causas de esta mayor incidencia las encontramos principalmente en el aumento de la esperanza de vida y en los avances en las técnicas de detección temprana de la enfermedad. Pero también existen otros factores que influyen, como el aumento del sedentarismo, del consumo de tabaco y alcohol, de la obesidad y de la contaminación, así como un cambio en los patrones reproductivos (menos hijos y más tarde).

Y si bien es cierto que el cáncer de mama es la principal causa de mortalidad entre las mujeres de 35 a 50 años (6.000 perdieron la vida el año pasado por esta patología), hay margen para la esperanza. Los avances en investigación han permitido acrecentar la población de pacientes libres de la enfermedad 5 años después de su diagnóstico y del tratamiento del tumor, pasando de un 70 a un 90%.

LA RECONSTRUCCIÓN, UN DERECHO DE LA MUJER

En nuestro país se realizan unas 16.000 mastectomías al año (cirugía que extirpa parte o la totalidad del pecho para acabar con la enfermedad) y solo 4.800 reconstrucciones, 1.920 de las cuales se harán de manera inmediata, es decir, en el mismo momento de la extirpación del tumor. El resto tendrán que esperar meses, a veces años.

Varios estudios demuestran que las mujeres que han pasado por una mastectomía y no han sido reconstruidas son hasta un 40% más infelices por culpa de las secuelas físicas y psicológicas de la cirugía. Este sufrimiento afecta negativamente a su autoestima, su vida afectiva y social, su sexualidad, su vida laboral… en definitiva, a todos los aspectos de su vida.

Yolanda, paciente reconstruida por el Dr. Ivan Mañero, cirujano plástico estético y reparador de IM CLINIC, explica  “me miraba al espejo y veía la cicatriz. No era solo cuestión de tener o no pecho. Aquella cicatriz, me recordaba cada día que era una enferma y yo no quería vivir así. La reconstrucción me recordó que vuelvo a estar sana. Que soy otra vez yo”.

Como a Yolanda y tantas otras pacientes, la reconstrucción mamaria mejora la calidad de vida de la paciente en muchos aspectos, especialmente en su autoestima, en la calidad de sus relaciones íntimas y personales, y ello repercute en todo su entorno más cercano. Y si esta reconstrucción se realiza de manera inmediata, el sufrimiento de la paciente es mucho menor, pues sale de quirófano sin el cáncer, y también con el pecho.

“Creo que la reconstrucción mamaria es un derecho de toda mujer que haya sufrido un cáncer de mama. Nadie debería obligar a una mujer que ha luchado contra una enfermedad tan dura como esta, a llevar marcado en su cuerpo el continuo recuerdo de lo que ha sufrido”, explica el Dr. Ivan Mañero que lleva más de 20 años realizando reconstrucciones mamarias con éxito.

Además, cuando la reconstrucción es inmediata, el resultado es mejor, pues el cirujano plástico puede manejar mejor el tejido de la mama que va a ser extirpada, que si han pasado meses de la mastectomía, cuando el tejido ya ha empezado a cicatrizar y está en peores condiciones.

UN CAMBIO EN LA MENTALIDAD DEL TRATAMIENTO

Hasta hace unos años, el foco médico en el cáncer de mama estaba puesto en acabar con el tumor. Hoy en día, ese foco se ha transformado y, ahora, lo mas importante es la salud de la paciente. Puede parecer lo mismo, pero no lo es. Porque al cambiar esta idea, la reconstrucción forma parte importante de la recuperación y de la salud de la mujer.

Así, el papel del cirujano plástico que antes era muy secundario pasa a ser más relevante. Antes solo se reconstruía cuando la paciente estaba completamente recuperada (y a veces ni así), era relativamente joven (en mujeres más allá de los 60 muchas veces ni se planteaba) y las reconstrucciones eran poco exigentes, más pensadas en mantener el papel social de la mujer que en su satisfacción corporal.

Ahora, el enfoque está cambiando y ya no se busca este tipo de reconstrucción.

Hoy en día, el cirujano plástico trabaja para conseguir un pecho bonito más allá de la enfermedad. Es decir, no solo se busca suplir la forma de la mama, sino que la mujer se sienta satisfecha con su imagen, con su físico, con su intimidad. La idea es que la enfermedad no afecte su vida más allá de lo necesario y que, una vez recuperada, pueda tener una larga vida sin que un pecho mastectomizado se convierta en un recordatorio permanente del cáncer que sufrió. “No se trata de crear una especie de bulto que simule un pecho cuando la mujer está vestida. Sino de crear un pecho para que la mujer se sienta a gusto con su apariencia cuando esté desnuda”, aclara Mañero.

En ocasiones, este nuevo concepto de reconstrucción mamaria puede llevar al cirujano a recomendar la cirugía en ambos pechos para conseguir un resultado final más satisfactorio, bonito y natural. Además, la mejora de ambos senos puede ser solo estética o también preventiva, pues puede ser aconsejable eliminar la glándula de la mama sana para evitar la aparición de otro tumor.

NO AFECTA A LA ENFERMEDAD, SÍ MEJORA LA SALUD

La idea que se tenía hace años de no reconstruir hasta que la mujer estuviera completamente curada del cáncer dio a entender, de manera velada, que esta cirugía podía perjudicar la recuperación de la paciente. Y nada más lejos de la realidad.

La cirugía reparadora no afecta negativamente a la evolución de la enfermedad en ningún aspecto. No provoca que vuelva a aparecer, no retrasa la curación, no hace mas difícil el control de la evolución de la enfermedad, ni interfiere en los sistemas de detección de otro posible tumor.

Y es que además de no afectar al desarrollo del cáncer, mejora la salud psicológica y emocional de la mujer. Lo cual hace que en una enfermedad como esta, que es una carrera de fondo, es muy importante para la recuperación de la paciente.

Existen distintas técnicas de reconstrucción dependiendo de las necesidades de cada paciente, del tipo de mastectomía a la que se haya sometido (conservadora o total), de si requiere radioterapia, de si desea operar el pecho sano o no… Pero el objetivo en todas estas cirugías es clara para el Dr. Mañero “conseguir un nuevo pecho lo más natural posible, con una técnica segura, obteniendo resultados duraderos en el tiempo y que afecte lo mínimo posible al resto del cuerpo”.