¿Sabías que el tratamiento de rejuvenecimiento facial con toxina botulínica, más conocido como Botox, es el procedimiento de medicina estética mas solicitado en todo el mundo?

Según estudios recientes, el tratamiento de rejuvenecimiento facial con Botox supone cerca de un 60% de los tratamientos faciales médico-estéticos realizados en todo el mundo, tanto en hombres como en mujeres.

El Botox se utiliza especialmente para tratar las arrugas del entrecejo, las arrugas de la frente y las conocidas como patas de gallo, aunque tiene muchas otras indicaciones médicas y estéticas. Las arrugas o marcas de expresión nos preocupan especialmente porque:

  • Envejecen nuestro rostro,
  • Le dan un aspecto cansado,
  • Pueden llegar a afectar nuestro estado de ánimo.

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Rejuvenecimiento facial con toxina botulínica, el resultado más natural

 

El tratamiento de rejuvenecimiento facial con toxina botulínica consiste en unas microinyecciones en puntos muy concretos del rostro. Previamente, se habrá realizado al paciente un estudio sobre sus características y expresiones faciales para no alterarlas con el tratamiento. Estas microinyecciones, lejos de ser dolorosas, ayudan a relajar la musculatura de la frente y evitan que las arrugas se pronuncien. Además, el Botox no sólo rejuvenece el rostro atenuando o eliminando arrugas, también mejora el aspecto de la piel modificando la secreción de las glándulas sudoríparas y sebáceas.

El resultado es un aspecto mucho más relajado y rejuvenecido, sin perder nuestra expresividad y naturalidad habitual. Debe notarse el resultado, pero no el tratamiento.

 

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Por qué elegir el tratamiento con Botox

Varias son las claves que convierten al Botox en el tratamiento estrella para el rejuvenecimiento facial:

  • No requiere de ningún tipo de anestesia.
  • No supone intervención quirúrgica.
  • No es doloroso.
  • Sólo requiere de entre una y dos sesiones de unos 15 minutos.
  • Los resultados son visibles a los pocos días.

Aunque si tu problema es la pérdida de volumen o la flacidez facial, lo mejor es recurrir a otro tipo de tratamiento como el ácido hialurónico, los hilos tensores, o la radiofrecuencia. Todos estos procedimientos se pueden combinar con el Botox para conseguir mejores resultados.

Pero lo más importante es que, antes de decantarte por un tratamiento de rejuvenecimiento u otro, consultes con tu médico especialista en cirugía estética. Es imprescindible un buen diagnóstico de tu rostro para elegir el tratamiento enfocado a solucionar tus principales preocupaciones. El resultado final debe mejorar notablemente el aspecto de tu rostro, y debe hacerte sentir a gusto con tu imagen, tal y como lo tenías previsto.