CRS Vaginoplastia Técnica Inversión Peneana

La vaginoplastia es la técnica quirúrgica que permite la recreación de una neovagina en posición anatómicas y con una profundidad mínima que permita mantener relaciones sexuales normales y plenas.

Será el cirujano junto con su equipo médico quien decida la técnica más adecuada, aunque la paciente dispondrá de toda la información para poder tomar parte en la decisión final sobre la técnica a escoger.
Por norma general, en cualquier paciente transexual que, cumpliendo con los estándares asistenciales, decida someterse a una vaginoplastia, ésta será la primera técnica a tener en cuenta.

 

¿Qué es?

El procedimiento estándar de la vaginoplastia consiste en realizar una neovagina cutánea mediante la piel invertida del pene y del escroto. El objetivo es crear un complejo genital tan femenino como sea posible tanto desde un punto de vista anatómico como estético y funcional.
La vagina reconstruida tendrá una profundidad variable, dependiente básicamente de la cantidad de piel peneana disponible, de la elasticidad de la misma y de la profundidad máxima del canal vaginal, ésta dependerá de la anatomía pélvica de la paciente. Se considera que la profundidad mínima necesria para conseguir una funcionalidad vaginal plena es de 15 cm.

Para poderse someter a una vaginoplastia por inversión peneana la paciente transexual deberá tener un pene con unas dimensiones mínimas (más 12 centímetros estirando la piel del pene y contando desde el ángulo peno-cúbico a la punta del prepucio) y una buena calidad de la piel peneana. En todo caso siempre será el cirujano quien debe valorar todas las circunstancias así como el historial médico de la paciente y la idoneidad de la técnica a seguir.

Preoperatorio

La paciente deberá abandonar el tratamiento de hormonación unas 4 semanas antes de la intervención, ya que las hormonas femeninas en sangre (estrógenos) aumentan el riesgo de padecer una trombosis venosa profunda (coágulos de sangre en el interior de las venas) con los riesgos y problemas que esto comporta.

 

El proceso de descenso hormonal debe ser progresivo, es decir, la paciente deberá reducir la cantidad de estrógenos de manera paulatina, poco a poco. Durante las 4 semanas antes de la intervención, la paciente deberá de abstenerse completamente de tomar ningún tipo de hormonación.

Los efectos de este abandono hormonal serán evidentes para la paciente. Aunque varía mucho de una persona a otra, los síntomas van desde cambios bruscos de humor, mareos y náuseas, hasta la aparición de signos claramente masculinos (vello facial, erecciones involuntarias, etc.). Al poco tiempo la situación se normaliza y el posible malestar desaparece. Cuanto más paulatino es el descenso hormonal, más llevadero es el cambio.

La paciente ingresará un día antes de la intervención en IM CLINIC. A lo largo de ese día se le realizarán los controles pertinentes y una limpieza de colon (intestino grueso) con la toma de laxantes y preparados antibióticos, ya que durante la cirugía éste queda expuesto a ser lesionado y es preferible que esté limpio y lo más libre de bacterias posible.

Duración, Anestesia y Hospitalización

La intervención suele durar entre 5 y 6 horas, más los tiempos de preanestesia, preparación de la paciente y recuperación inmediata después de la cirugía. Siempre se realiza bajo anestesia general, exceptuando algún caso excepcional que se realiza bajo raquianestesia.

¿En qué consiste la intervención?

La operación se inicia abriendo el pene con un corte en la línea media, parte del glande se usará para formar el clítoris, mientras que la mayor parte de la piel del pene es recolocada para formar las paredes vaginales. El resto de los elementos peneanos que comprenden los cuerpos cavernosos (cuya función es la erección) y parte de la uretra peneana son eliminados.

El espacio anatómico donde se situará la vagina se encuentra entre la vejiga urinaria y el recto (parte final del intestino grueso); abrir ese canal es la parte técnicamente más compleja, pues existe el riesgo de perforar el intestino.

Una vez formado el espacio donde se localizará la vagina, se colocará la piel peneana invertida formando así las paredes vaginales. La profundidad vaginal depende de cada paciente aunque no debe ser inferior a 15 centímetros. Una vez fijada la vagina, se coloca un apósito especial que mantiene la piel invertida dentro de la cavidad vaginal que se mantendrá durante hasta la primera dilatación (siete días después de la intervención).

Los cordones espermáticos son seccionados y los testículos eliminados, aunque la piel del escroto que los envuelve y la piel de las áreas circundantes se usarán para formar los labios mayores y menores.

La uretra (o conducto urinario) es acortada y se redirige para emerger en su posición anatómica femenina, esto es justo delante de la nueva apertura vaginal. El exceso de tejido eréctil de alrededor de la uretra se elimina para evitar que aumente de tamaño durante la excitación sexual y pueda así impedir la correcta apertura de la vagina. En los casos en que es posible, el Dr. Mañero utiliza buena parte de la uretra para forrar los labios menores y paredes internas de la vulva vaginal, dándole así una apariencia de mucosa rosácea más semejante a la vulva femenina.
La siguiente fase de la cirugía consiste en reconstruir el clítoris con la porción de glande que se ha conservado junto con sus nervios y vasos sanguíneos con el objetivo de mantener la sensibilidad y la capacidad de una satisfacción sexual plena. El clítoris se fijará por encima del meato uretral y se realizará un capuchón que lo cubrirá; esto último se realiza durante la intervención o posteriormente.
La cirugía se finaliza tras reconstruir los labios vaginales: parte de la piel del escroto se convierte en los labios mayores y, si existe piel sobrante, se puede formar dos pliegues adicionales que simulan los labios menores y un capuchón para el clítoris. 

Resultados

Después de la vaginoplastia y de su recuperación, la paciente tendrá una vagina funcional, anatómica, estéticamente similar a la de una mujer biológica. Esta nueva vagina será apta para mantener una actividad sexual satisfactoria, libre de cicatrices dolorosas, con sensibilidad suficiente para proporcionar estímulo erógeno satisfactorio durante las relaciones sexuales.

Recomendaciones postoperatorios

El taponamiento vaginal que se coloca durante la intervención se retira el día de la primera dilatación (una semana después). La sonda vesical se mantiene hasta la tercera semana por lo que la paciente es dada de alta con dicha sonda.

Transcurridos unos siete días desde el ingreso, un miembro del equipo médico de IM CLINIC  le dará el alta médica e instruirá a la paciente en la técnica de la dilatación y lavado. Para ello se le proporcionará dos dilatadores de diferentes tamaños.

Una vez en casa, la paciente deberá ponerse en contacto con el facultativo que supervisa su tratamiento hormonal para reiniciarlo (pasado 3 semanas) y reajustar la dosis, si su endocrino lo considera necesario. En ningún caso, la paciente reajustará por sí misma las dosis de hormonación ya que esto podría suponerle problemas de salud.

 

 

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