CRS: Vagionaoplastia Técnica Colgajo Rectosigmoidal Pediculado

La vaginoplastia es la técnica quirúrgica que permite la recreación de una neovagina en posición anatómicas y con una profundidad mínima que permita mantener relaciones sexuales normales y plenas.

Será el cirujano junto con su equipo médico quien decida la técnica más adecuada, aunque la paciente dispondrá de toda la información para poder tomar parte en la decisión final sobre la técnica a escoger.
Por norma general, en cualquier paciente transexual que, cumpliendo con los estándares asistenciales, decida someterse a una vaginoplastia, ésta será la primera técnica a tener en cuenta.

 

¿Qué es?

La vaginoplastia con colgajo rectosigmoidal pediculado es un procedimiento quirúrgico que consiste en utilizar una sección del intestino grueso terminal (colon sigmoide) para proporcionar una neovagina.
La técnica del colgajo rectosigmoidal pediculado suele realizarse en los casos en que el procedimiento de inversión peneana resulta inviable. Esto suele suceder cuando el pene con la piel estirada mide menos de 12 centímetros, cuando la paciente ha sido circuncidada o cuando la paciente ya ha sido operada anteriormente pero sin conseguir profundidad vaginal.

Preoperatorio

La paciente deberá abandonar el tratamiento de hormonación unas 4 semanas antes de la intervención, ya que los estrógenos (hormonas femeninas) en sangre aumentan el riesgo de padecer una trombosis venosa profunda (coágulos de sangre en el interior de las venas) con los riesgos y problemas que esto comporta.

Tres días antes del ingreso, el equipo médico pautará una dieta para facilitarar la limpieza del colon que la paciente deberá seguir escrupulosamente para facilitar la intervención.

La paciente ingresará el mismo día de la intervención en el centro hospitalario. Antes de la intervecnión se realizarán los controles pertinentes y una limpieza de colon (intestino grueso) mediante enemas, para que esté limpio y lo más libre de bacterias posible.

 

¿En qué consiste la intervención?

Una incisión de Pfannenstiel (la misma que se utiliza durante una cesárea)b permite que el cirujano pueda intervenir en la cavidad abdominal.

Se separa y seccionan de 18 a 20 centímetros de colon sigmoide, provisto de un pedículo vascular, y se desplaza hacia la zona del periné. En esta zona se crea previamente un túnel desde el periné hasta dentro del abdomen. El resto del colon seccionado se empalma para que pueda seguir realizando su función una vez haya finalizado la intervención.

El resto de la intervención (en cuanto a los testículos, el acortamiento de la uretra y la estética vaginal) se desarrolla de forma idéntica a la técnica de inversión peneana (link).
Después de la intervención se colocan dos drenajes abdominales que serán retirados a partir de las 48 horas del post-operatorio según el criterio del equipo médico.

Duración, Anestesia y Hospitalización

La intervención suele durar entre 6 y 9 horas, más los tiempos de preanestesia; siempre se realiza bajo anestesia general.

La profundidad vaginal requiere un ingreso mínimo de 7 a 10 días, de esta manera el equipo médico puede llevar un mejor control sobre la evolución de la paciente.

La intervención suele durar entre 6 y 9 horas, más los tiempos de preanestesia, preparación de la paciente y recuperación inmediata después de la cirugía, y siempre se realiza bajo anestesia general.

Recomendaciones postoperatorios

Hasta pasados dos o tres días, el intestino no recuperará su motilidad, por lo que no será hasta entonces cuando se iniciará la ingesta oral. Durante la operación, se colocará a la paciente una sonda urinaria que no se le retirará hasta las tres semanas.

Las curas y las dilataciones se empezarán en al séptimo día después de la intervención, un miembro del equipo médico instruirá a la paciente en la técnica de la dilatación y lavado. Para ello se le proporcionarán dos dilatadores de diferentes tamaños y un kit de lavado vaginal, que deberá empezar a utilizar cuando le indique el médico.

Una vez en casa, la paciente deberá ponerse en contacto con el facultativo que supervisa su tratamiento hormonal para reiniciarlo (pasado unas 4 semanas) y reajustar la dosis. En ningún caso, la paciente reajustará por sí misma las dosis, si su endocrino lo considera necesario. En ningún caso, la paciente reajustará por sí misma las dosis de hormonación ya que esto podría suponerle problemas de salud.

Un miembro del equipo médico indicará a la paciente cómo evitar las posibles complicaciones y cómo actuar en caso de que éstas aparezcan. Ante cualquier duda o anomalía después de la intervención, la paciente debe consultarlo al médico, para que éste pueda diagnosticarlo y darle una solución.

 

 

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