ADIÓS AL SUDOR

Lunes, 1 de Agosto de 2016

ADIÓS AL SUDOR

Sudar, sudamos todos, en mayor o menor medida, especialmente con los calores veraniegos. De hecho, sudar suele ser bueno, pues la principal causa que obliga a nuestro cuerpo a producir sudor es la de regular nuestra temperatura corporal cuando la temperatura exterior es alta o realizamos algún ejercicio físico. Pero existen otras causas, como cuando reaccionamos ante un estímulo emocional como la ansiedad, el estrés, la sensación de vergüenza o, incluso, la excitación sexual. 

Nuestro organismo dispone de entre 2 y 5 millones de glándulas sudoríperas distribuidas de una manera más o menos uniforme por todo nuestro cuerpo.

Cuando el sudor es excesivo

Pero para casi un 3 por ciento de la población (principalmente masculina) la gran cantidad de sudor que producen dichas glándulas llega afecta a su vida diaria y situaciones cotidianas como ir al gimnasio, una entrevista de trabajo o un encuentro sexual, se pueden convertir en una tortura. Este problema se llama hiperhidrosis y afecta especialmente a las manos, las axilas y los pies. Casi la mitad de quienes la sufren no acuden a ningún especialista, sin embargo todos los afectados reconocen que este hecho afecta en mayor o menor medida su autoestima, llegando, en algunos casos, a convertirse en un complejo que afecta tanto a su día a día como vida social y laboral.

Bótox para el sudor

Hoy, la medicina nos ofrece una solución simple, rápida e indolora para controlar el exceso de sudoración: la toxina botulínica, más conocida como Botox. Este tratamiento permite corregir la hiperhidrosis de las axilas, las manos y los pies, mediante unas microinyecciones de toxina botulínica que se aplican con unas agujas muy finas y cortas, ya que las glándulas del sudor son muy superficiales. El tratamiento es muy sencillo y rápido, pues apenas dura unos minutos. De esta manera el bótox bloquea la glándula sudorípera evitando que excrete sudor.

Cuando la zona tratada es la axila, ni siquiera requiere de ningún tipo de anestesia. En cambio, cuando el tratamiento se realiza en manos y pies se prefiere usar anestesia local, pues requiere de más inyecciones.

Una vez finalizado el tratamiento, el paciente puede volver a reincorporarse a su vida cotidiana de forma inmediata y olvidarse del sudor durante un año más o menos. El efecto, sin embargo, no es inmediato, sino progresivo durante los primeros 10 días y a medida que se va repitiendo, el tiempo que pasa el paciente sin sudor se alarga, pudiendo llegar a los 2 años o incluso al control normal de la sudoración.

Este tratamiento no afecta a la capacidad de nuestro organismo para enfriarse, la cantidad de glándulas afectadas es pequeña, por ejemplo las axilas sólo contienen un 1% del total de glándulas sudoríperas de nuestro cuerpo. Ni tampoco obstruye el orificio de salida del sudor, por lo que no supone riesgo de infecciones posteriores.

Conoce más sobre este tratamiento aquí

 

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